Gracias, Señor, porque has puesto en nuestras vidas corazones inmensos 
que nos han cuidado, nos han educado y nos amado.

Gracias por todos los que nos han abierto camino, 
han despejado el sendero y nos han enseñado el horizonte.

Gracias, Señor, por todos nuestros familiares y amigos que,
 aunque ya no están con nosotros, siguen vivos en la experiencia de la vida.

Gracias por todos los educadores que han entregado su vida en la enseñanza, la catequesis...y en cualquier trocito de tu Reino.

Gracias, por toda la Familia Sa-Fa, que en tu presencia nos miran con ternura y nos bendicen desde tu hogar de Padre.



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