No dejes que tu corazón se endurezca porque tus ojos se han acostumbrado a ver lo que nunca debieron ver: una lágrima de dolor, desesperanza, desilusión.

Miremos al sol, descubramos un nuevo sol que brille para todos, que no se nuble, que nos ciegue de ganas de seguir luchando por la justicia.

Un nuevo sol del que tú también puedes ser parte

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